Oraciones (Concepto por Sor Rosario)
Padre nuestro
Credo
Gloria
Oración de la mañana
Bendición de la mesa
Oración de la noche
Al comenzar la mañana
Oración de San Juan de la Cruz a la Santísima Trinidad
Apareció la ternura y el amor de Dios
Salmo Inicial
Oración de la noche

MODOS DE ORACIÓN

ORAR LEYENDO LA BIBLIA
Padre nuestro
Padre nuestro que estás en el cielo
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Amen
Credo
Símbolo de los apóstoles
Creo en Dios, Padre todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor,
que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo,
nació de santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos,
al tercer día resucitón de entre los muertos,
subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos, el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne y la vida eterna.
Amén.
Símbolo niceo-constantinoplano
Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra,
de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor Jesucristo,
Hijo único de Dios,
nacido del Padre antes de todos los siglos:
Dios de Dios, Luz de Luz,
Dios verdadero de Dios verdadero,
engendrado, no creado,
de la misma naturaleza del Padre,
por quien todo fue hecho;
que por nosotros los hombres,
y por nuestra salvación bajó del cielo,
y por obra del Espíritu Santo
se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre;
y por nuestra causa fue crucificado en tiempos
de Poncio Pilato:
padeció y fue sepultado
y resucitó al tercer día según las Escrituras,
y subió al cielo y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos,
y su reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida,
que procede del Padre y del Hijo,
que con el Padre y el Hijo
recibe una misma adoración y gloria,
y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica.
Confieso que hay un solo Bautismo
para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos
y la vida del mundo futuro.
Amén.
Gloria
Gloria a Dios en el cielo,
y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.
Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos,
te adoramos, te glorificamos, te damos gracias,
Señor Dios, Rey celestial,
Dios Padre todopoderoso.
Señor, Hijo único, Jesucristo.
Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre;
tú que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros;
tú que quitas el pecado del mundo,
atiende nuestra súplica;
tú que estás sentado a la derecha del Padre,
ten piedad de nosotros;
porque sólo tú eres Santo,
sólo tú Señor,
sólo tú Altísimo Jesucristo,
con el Espíritu Santo
en la gloria de Dios Padre.
Amén.
Oración de la mañana
Señor, Tú eres la mañana y la noche,
el invierno y el verano,
la primavera y el otoño.
Te doy gracias por el descanso de la noche,
y la luz de este nuevo día.
Tú eres, Señor, el camino que hoy
voy a recorrer,
eres la verdad que me dirige
y la vida que encuentro a mi paso.
Dame tu amor para descubrir
tu presencia en los hombres,
y tu rostro en la belleza
que alegra el corazón.
Atiende, Señor, a todos los que comienzan
este día con preocupación, con angustia o con dolor,
y no saben encontrar apoyo
en tu amor a fondo perdido.
Te doy gracias por el nuevo día, a Ti,
Señor de la mañana y la noche,
del invierno y del verano,
del otoño y la primavera.
(J.L.C.)
Bendición de la mesa 
Señor, bendice la azada en el campo,
el hacha en el bosque,
la red en la mar.
Las sendas en la tierra,
los surcos en la agua,
las rutas en el aire.
Bendice mi trabajo,
que trae también cada día el pan.
Y ponte a la mesa porque, Señor,
no hay brisa donde Tú no alientas.
(J.L.C.)
Oración de la noche
Entro, Señor, en tu Noche cálida
con los sueños ardientes del día.
En tu noche apasionada por mí,
que restaura el sosiego
y la paz rota en el quehacer.
Si hoy, Señor, tu Noche me cubre,
mañana una estrella azul
alumbrará en mi.
¡Señor de la luz!
¡Abrazo invisible de la Noche!
(J.L.C.)
Al comenzar la mañana
"Buenos días , SEÑOR"
Acabamos de comenzar un nuevo día
Queremos comenzarlo con entusiasmo,
con ilusión nueva.
Gracias por este nuevo amanecer,
Gracias por este empezar,
Gracias por tu presencia.
Queremos sembrar paz,
solidaridad, amor.
Sabemos que esta tarea
la empiezan cada día
muchos hermanos
e cualquier punto de la tierra,
y eso nos empuja y alienta.
Oración de San Juan de la Cruz a la Santísima Trinidad 
Que bien sé yo la fuente que mana y corre,
aunque es de noche.
Aquella eterna fuente está escondida,
que bien sé yo do tiene su manida,
aunque es de noche.
Su origen no lo sé, pues no lo tiene,
más sé que todo origen de ella viene,
aunque es de noche.
Sé que no puede ser cosa tan bella
y que cielos y tierra beben de ella,
aunque es de noche.
Bien sé que suelo en ella no se halla,
y que ninguno puede vadealla,
aunque es de noche.
Su claridad nunca es oscurecida,
y sé que toda luz de ella es venida,
aunque es de noche.
Sé ser tan caudalosos sus corrientes,
que infiernos, cielos riegan, y las gentes,
aunque es de noche.
El corriente que nace de esta fuente,
bien sé que es tan capaz y omnipotente,
aunque es de noche.
El corriente de estas dos procede
sé que ninguna de ellas le precede,
aunque es de noche.
Bien sé que tres en sola una agua viva
residen, y una de otra se deriva,
aunque es de noche.
Apareció la ternura y el amor de Dios 
Y dijo Dios:
Si nadie te ama, mi alegría es amarte.
Si lloras, estoy deseando consolarte.
Si eres débil, te daré mi fuerza y mi energía.
Si nadie te necesita, yo te busco.
Si eres inútil, yo no puedo prescindir de ti.
Si estás vacío, mi llenura te colmará.
Si tienes miedo, te llevo sobre mis espaldas.
Si quieres caminar, iré contigo.
Si me llamas, vengo siempre.
Se te pierdes, no duermo hasta encontrarte.
Si estás cansado, soy tu descanso.
Si pecas, soy tu perdón.
Si me hablas, trátame de tú.
Si me pides, soy don para ti.
Si me necesitas, te digo: estoy aquí dentro de ti
Si te resistes, no quiero que hagas nada a la fuerza
Si estás a oscuras, soy lámpara para tus pasos.
Si tienes hambre, soy pan de vida para ti.
Si eres infiel, yo soy fiel.
Si quieres conversar, yo te escucho siempre.
Si me miras, verás la verdad de tu corazón.
Si estás en prisión, te voy a liberar.
Si te quiebras, te curo todas las fracturas.
Si te manchas, no quiero que salves las apariencias.
Si piensas que soy tu rival, yo no quiero quedar por encima de ti.
Si quieres ver mi rostro, mira una flor, una fuente, un niño.
Si estás excluido, yo soy tu aliado.
Si todos te olvidan, mis entrañas se estremecen recordántote.
Si no tienes a nadie, me tienes a mi.
Si eres silencio, mi palabra habitará en tu corazón.
J. Fdez. Moratiel O. P
K. Escuela del silencio
Salmo Inicial 
SEÑOR, no estás conmigo aunque te nombre siempre
estás allá, entre nubes, donde mi voz no alcanza,
y sí a veces resurges como el sol tras la lluvia,
hay noches en que apenas logro pensar que existes.
Eres un mar lejano que a veces no se oye.
No estás dentro de mi. Siento tu negro hueco
devorando mi entraña, como una hambrienta boca.
Y por eso te nombro, Señor, constantemente,
Y por eso refiero las cosas a tu nombre,
dándole latitud y longitud de Ti.
Si estuvieras conmigo yo hablaría de cosas,
de cosas nada más, sencillas y desnudas,
del cielo, de la brisa, del amor y la pena.
Como un feliz amante que dice sólo: "Mira
qué pájaro, qué rosa, qué sol, qué tarde clara",
y vierte así en la luz de los nombres su amor.
Pero no. ú me faltas. Y te nombro por eso.
Te persigo en el bosque detrás de cada tronco,
te busco por el fondo de las aguas sin luz.
!Oh cosas: apartaos, dadme ya su presencia
que tenéis escondida en vuestro oscuro seno!
Marcado por tu hierro vago por las llanuras,
abandonado, inútil, como una oveja sola...
Hombre de Dios, me llamo, Pero sin Dios estoy.
José María Valverde
Oración de la noche 
Tú, a quien he buscado, Señor,
en este día,
a quien he escuchado,
dame el reposo de esta noche.
Tu, a quien he candado, Señor,
en este día
a quien he orado,
dame el reposo de esta noche.
Tu, a quien yo he negado, Señor,
en este día
a quien he amado
Dame el reposo en esta noche.